Voluntarios #riotcleanup

Como ha sucedido en otros movimientos, las redes sociales han servido para difundir acciones, ideas, actividades, protestas…

How do you spell Egypt?

Un ejemplo claro lo tenemos en las protestas de Egipto, en las que se saltó de las redes a las calles. Otro ejemplo está en el movimiento #15M que, con sus diferentes hashtags, se ha mantenido al día (#nolesvotes, #acampadasol, #acampadabcn, #nonosvamos, #yeswecamp, #nopareremos, #madridsinmiedo, #yosoy15M, #tomalaplaza, #plazatomada).

 

El London riot no escapa al nuevo (¿nuevo? ¿aún le llamamos nuevo? ¿de verdad?) panorama tecnológico.

Ya se ha dejado claro que el papel que ha jugado el servicio de Blackberry Messenger (BBM) ha sido crucial para el desarrollo de las revueltas de Londres debido a su sistema de mensajería privada: encriptado, infraestructura propiedad de RIM y la posibilidad de realizar grupos de chat con los contactos a través del PIN. A esto se suma que Blackberry es el smartphone utilizado por el 37% de los jóvenes británicos, de acuerdo al último estudio realizado por Ofcom citado en The Guardian.

BBM London riot on Twitter
BBM riot message

 

El lunes, medios de comunicación británicos culpaban a las redes sociales de alentar las revueltas:

Esto hace que me formule ciertas preguntas:

  • ¿Se puede culpar a las tecnologías por el uso que se les da?
  • ¿Es aceptable restar responsabilidad a los usuarios que utilizan las nuevas tecnologías para cometer actos ilícitos o promover violencia?
  • ¿No deberían las autoridades hallar formas de llegar a los usuarios autores de estos actos sin responsabilizar los medios que utilizan para ello?
  • ¿Qué papel deben jugar las empresas tecnológicas? ¿Ceder datos? ¿No ceder datos? ¿Bloquear los servicios? ¿No hacer nada? ¿Deben convertirse en actores activos en los escenarios generados a través de ellas?
  • ¿Qué papel juega el sistema de educación en todo esto?

En mi opinión, el aspecto más positivo que tienen las redes sociales es su carácter universal: cualquier persona dentro de las más de 2.000 millones que tienen acceso a internet (datos a 31 de marzo de 2011), pueden hacer uso de las redes sociales, si lo desean. Existen tantas redes sociales como los gustos o necesidades que puedan tener 100 personas en una habitación.

El uso que cada individuo hace de las redes sociales debe ser responsabilidad de cada uno.

Siendo así, no podemos obviar lo que también se transmite a través de las redes cuando hay personas movidas por un espíritu colaborativo o de ayuda para otros fines. No olvidemos Haití, el caso de los mineros en Chile, Japón y Fukushima, el terremoto de Lorca o lo más reciente con la hambruna en África (#vergonzantehambruna y #ayudaafrica).

Con las actuales revueltas de Londres nos encontramos nuevamente con la utilización de internet para difundir el mensaje a millones de personas. Siendo así, tenemos a los trending topics de Twitter “on fire” (datos a las 14:30, hora España):

Trending topics sobre London riot

En Facebook, Youtube y Flickr llueve la información a cántaros: vídeos de las revueltas, entrevistas, enlaces a noticias, imágenes.

Se ha creado una cuenta en twitter (@RiotCleanup) que, como informa Fayerwayer, sirve para informar “sobre los lugares y las horas a las que la gente debe juntarse para ir a limpiar”.

Por su parte, las autoridades del Metropolitan Police están utilizando su cuenta de Flickr para publicar imágenes de las personas implicadas en las revueltas. Podéis ver la nota aquí.

RIM ha declarado, a través de su cuenta de twitter, que colaborará con las autoridades de cualquier manera que puedan.

Google ha facilitado un mapa que indica las zonas de Londres en las que hay problemas. Podéis ver la noticia aquí.

Ebay también se ha sumado a la ola de apoyo y confirma que colaborará con las autoridades para identificar y eliminar cualquier lista relacionada con los ataques de varios minoristas en los últimos tres días.

Hacer que la responsabilidad de las acciones difundidas por redes sociales recaiga sobre ellas es comparable a culpar al mensajero.