José Luis Albi

Es un día cualquiera. Me levanto, una ducha, miro por la ventana, ya empieza a notarse que hoy hará calor de nuevo, se ve la plaza tranquila. Son las 7.20 y empieza el socialdía.

7:21

Desde el dispositivo móvil, hay que dar los buenos días por Twitter, no vaya a ser que crean que me olvido y después no me saluden los habituales.

7:45

Café con el dispositivo (ya somos íntimos) hay que hacer Check-in con FourSquare. ¡Que no me quiten el Mayor…  se ha de luchar!

7:50

Revisando cómo tengo el estado del Facebook, actualizando… ¡Vaya foto ha puesto éste! en fin…

7:59

Revisando el mail. Encuentro notificaciones de Google +, a pasar a los amigos por el aro, quiero decir… por los círculos de conocidos. Me hace pensar en alguna película de mafiosos sobre pertenecer o no al círculo de confianza.

8:10

Vamos a ver el estado en Yammer. Contesto a los colegas de trabajo. Mira… que ya te preparo el informe, pero ¿de qué periodo? Después miro a ver si me ha contestado, es lo que tiene la asincronía.

9:12

Miro el mail. Vuelvo al Yammer que me han contestado, habrá que hacer el informe.

10:08

Vídeo llamada con Skype, al menos hoy no me ha tocado ir en el AVE. Jo… ¿cuándo lo usaré ligado al Facebook ahora que se puede?

11:45

¡Anda, una invitación por Tuenti! Vamos a ver qué es… Cada vez lo uso menos, pero así parezco más joven y subo la media de edad en las estadísticas.

12:00

En Quora, he de hacer una preguntita, aunque casi nunca me contestan. Igual buscando la aguja encuentro algo en ese pajar. Encontrado, lo difundo por mis redes sociales, para que no digan que no comparto.

14:00

Tiempo de bocadillín delante del ordenador para atender todo.

–  Reviso Twitter, aunque poco, tengo abandonado mi timeline, bueno… Actualizo Facebook y, como no, al nuevo no lo abandonaré, Google +, pobrecito mío, es aún un bebé.

– Miro el Greader, ¡bufff cuantas actualizaciones!, miro unas cuantas… al final, como nadie se va a enterar, clic en marcar todos como leídos.

– Reviso el Tumblr y reblogueo una foto, subo esa foto que no me subió ayer desde el Smartphone… ¡esas conexiones de datos!

15:48

Recibo mail de Scoville, que hay tres sitios que marqué con FourSquare, que si les hago LIKE. Paso, no son para destacar.

16:10

Busco una canción de Los Martinez en Blip.fm, la escucho y la comparto, aunque creo que esto no es música… Igual no lo tenía que compartir, qué pensarán de mí.

18:30

Ya en el tren con la iPad: un poco de Flipboard y vamos a cotillear quien está cerca con Banjo.

20:30

Check-in tomando cerveza, pero ya empiezo a ver todo como a través de una cámara con realidad aumentada… me da la impresión que veo todo clicable.

20:31

Me miran como muevo las manos delante de mí, añado a un usuario a los círculos de Facebook, juego al FarmVille a través de Twitter, hago me gusta en Google +, hago check-in con Tumblr… me siento en un estado frenético, ¡creo que soy un redsociópata!  Los de Mentes Criminales investigan mi perfil, sé que me siguen, me comparten, son mis amigos. Upps… ¡que no he puesto a Mentes Criminales en Miso!

¿No os ha pasado alguna vez? ¿No habéis pensado “soy un social-netaholic”? También puede ser que nuestro día a día se esté imbricando con las redes sociales poco a poco, siendo una parte importante en la evolución de nuestra especie. Cada vez estamos más integrados y comunicados. Ya hay muchos ejemplos de revoluciones sociales (caso de Egipto, movimiento #15m), redes de conocimiento compartido, constituciones participativas (como en Islandia).

Lo que es seguro, es que para los inmigrantes digitales como yo, es emocionante esta cotidianidad de la utilización de la redes sociales… pero imaginad lo que será para los nativos digitales que empiezan a florecer ¿Será una nueva especie? El Homo geek : ))))

¡Ah! y si queréis compañía, os dejo mis perfiles: